jueves, 31 de enero de 2013
NIGHTLIFE EN BANGKOK. MITOS Y REALIDADES
Seamos realistas. Si lo que quieres es alimentar la leyenda de que Tailandia y en especial su capital, Bangkok, es la hermana natural de sodoma y gomorra, entonces deberías ver programas como callejeros viajeros o cosas por el estilo, basadas en el sensacionalismo y el morbo occidental. Pero lo cierto es que nada más lejos de la realidad.
Bangkok, como gran urbe que es, tiene sus zonas rojas, faltaría más!....pero lo cierto es que fuera de ellas, que están acotadas en lugares muy concretos, la ciudad es tan normal y tan aburrida o interesante como pueda ser cualquier otra gran capital. Pero saca de tu cabeza la idea de que van a ir abordándote por cualquier calle ofreciéndote drogas, mujeres o en el peor de los casos, menores. Eso NO ocurre fuera de las mentadas zonas rojas. Tienes que saber que la prostitución y la pornografía están prohibidas en Tailandia. Es mucho más fácil que encuentres pornografía en cualquier quiosco de tu ciudad española que en una calle de Bangkok, porque además estas actividades están duramente penadas por las autoridades Tailandesas. Y sobre drogas, mejor no hablar. Allí ser cazado en posesión de estupefacientes, o trapicheando con ellos, no se arregla con unas horas en la comisaría. Vas directamente a un calabozo y tienes un problema MUY serio que puede no sólo arruinar tus vacaciones, sino una buena temporada de tu vida. Acepta este consejo: Mantente alejado de todo lo que sean drogas.
Por supuesto, en sitios muy turísticos como la famosa calle Kao San road, no faltará quien te haga la oferta. Y muchas veces, los que hacen la oferta están compinchados con la policía, de modo que impermeabiliza tus oidos y haz caso omiso a cualquier ofrecimiento de ese tipo.
Entonces ¿porqué Bangkok tiene esa fama?... Yo creo que es una mezcla de choque cultural e ignorancia. Como decía, las zonas rojas EXISTEN, como en cualquier ciudad, y están perfectamente acotadas. Las más famosas son los aledaños del mercado nocturno de PATPONG, y que básicamente es una atracción para turistas donde proliferan los bares de go gos y los famosos ping pong shows. Lamentablemente estos bares funcionan básicamente como estafas para turistas ingenuos, a los que se les ofrece entrar a ver el espectáculo "gratuito", pero a la salida les presentan unas abultadas cuentas por sus consumiciones en las que se triplica el precio de cualquier bebida. Darse una vuelta por patpong está bien, pero te aconsejo que los bares los veas desde fuera.
Luego está NANA PLAZA y SOI COWBOY (en la foto).
Creo que la principal diferencia entre las zonas rojas de Bangkok y las de cualquier otro lugar de occidente, radica en que en nuestro mundo una zona roja suele asociarse a lugares lúgubres, sórdidos y que no evocan más que problemas. Mujeres esclavizadas, proxenetas amenazadores, ajustes de cuentas entre bandas en los que no te gustaría mezclarte....un submundo que no resulta nada atractivo, salvo para aquel que busca servicios inconfesables. Sin embargo, al entrar en soi cowboy lo que te encuentras es un espectáculo de luz y color por donde pululan familias que pasean, elefantes, vendedores ambulantes, puestos de comida y un ambiente tan festivo que parece que más que una zona roja sea el desfile vespertino de cualquier parque Disney. Y esa ausencia de sensación de peligro, es quizás lo más llamativo y que ha hecho famosas las zonas rojas de Bangkok.
Como turista, te recomiendo que vayas una noche, porque es digno de verse. Y puedes ir tranquilamente, con tu novia, con tus amigos o sólo, porque nadie va a meterse contigo, ni nunca vas a tener sensación de vulnerabilidad alguna, todo lo contrario.
La calle soi cowboy está jalonada de bares a ambos lados, donde en su interior grupos de go gos bailan, mientras que en exterior otras tantas tratan de llamar la atención de los turistas para que escojan un bar en cuestión. Y dentro del bar nadie va a venir a agobiarte ni a acosarte de ninguna forma. Tan sólo si tu quieres, tienes la oportunidad de hablar con las chicas, invitarlas a una cerveza y a partir de ahí, pues ya cada uno que haga de su capa un sayo.
Este que subscribe ha estado con su madre de 75 años tomando una cerveza en los bares de soi cowboy porque la buena señora, que es una curiosa, quería ver eso de las zonas rojas de Bangkok. Y no hubo el más mínimo problema.
La naturalidad con la que estas actividades se desarrollan bordeando la ley y la permisividad y falta de conflicto, es lo que creo que ha hecho tener esa inmerecida fama a Bangkok de ser un gran burdel, que no se corresponde en absoluto con la realidad. Pero lo mejor es que lo compruebes tú mismo.
Y si quieres ir de fiesta, Bangkok ofrece multitud de lugares donde pasarlo bien, relacionarse con gente local y pasar noches realmente divertidas. Perosonalmente, creo que de las mejores ofertas lúdicas se encuentran en Sukhumvit soi 11, una calle no muy grande donde está el famoso Bed Supperclub, un "must" de la música de Dj internacionales. Pero la calle entera está jalonada de bares y esos curiosos furgones reconvertidos en barras callejeras donde puedes pasar un muy buen rato con la fauna local y un buen número de expatriados occidentales que tiene la zona como campamento base. Ciertamente, y como decía la canción, "one night in Bangkok makes a hard man humble"
Que lo disfrutes
miércoles, 30 de enero de 2013
SEGURIDAD EN TAILANDIA
Tailandia es un pais enormemente seguro en todos los aspectos. Su dependencia del serctor turístico, lo hace un destino amable desde cualquier óptica para el visitante....siempre y cuando se observen con detenimiento las más elementales normas de sentido común.
Los incidentes no suelen ir más allá de pequeñas estafas, hurtos y sustracciones al descuido, pero realmente no es habitual que se produzcan incidentes violentos o que los turistas se vean inmersos sin comerlo ni beberlo en algaradas o revueltas que ni les van ni les vienen.
Simplemente actuando con cautela, no metiéndose solo en sitios alejados, evitando discusiones con los locales y siendo amable, es extremadamente difícil que te metas en algún problema. Y si eso llegara a ocurrir, únicamente sonrie y retírate. No te enojes, no grites, no discutas, y tu estancia en Tailandia será como una balsa de aceite. Los Tais evitan tener problemas con los occidentales, y lo más probable es que si tienes problemas con alguien, sea con otro turista con el que tengas un encontronazo.
Personalmente he recorrido el pais de punta a cabo y JAMÁS tuve incidente alguno....desde la megalópolis Bangkok, donde me vi deambulando a las 4 de la mañana con una cogorza de espanto, a las aldeas más recónditas, nunca tuve ningún percance. Si me viera en ese estado en La Castellana, probablemente acabaría desplumado (o algo peor) en menos de lo que canta un gallo.
Bien es cierto que una experiencia no marca una pauta, y si alguien tuvo la mala suerte de verse metido en un lio, sus impresiones serán radicalmente distintas a las mias. Pero a mis hechos me remito, y en mis diversos viajes al país, ni sufrí ni vi de cerca problema alguno. En cualquier caso, como para cualquier destino, mete una buena dosis de prudencia en tu maleta cuando hagas el equipaje.
Muchas personas me preguntan acerca de las vacunas. Y aunque es muy cierto el refrán de "mas vale prevenir...", lo cierto es que Tailandia es un pais donde poco hay que preocuparse por eso. Estar en Bangkok no difiere mucho de cualquier capital europea y me da lástima ver a tanto turista metiendose en el cuerpo dosis de Malarone, con sus indeseables efectos secundarios, para viajar a un sitio donde tiene tantas posibilidades de pillar la Malaria como en Benidorm. No obstante, este tipo de cosas son muy personales, y si vas a estar con miedo y aprensión, entonces vacúnate y medícate para que disfrutes del viaje.
Las recomendaciones habituales son no beber agua sin embotellar y no comer cosas que te pongan los sentidos en alerta, como puestos callejeros descuidados o sucios. Pero no te preocupes....en bangkok puedes beber beber bebidas con hielo con la misma confianza que lo haces en el mac donalds de tu ciudad. Y los puestos callejeros que verás, en su mayoría son tan pulcros y seguros (o más) que los de cualquier feria de pueblo de nuestro pais. Eso sí: si te sienta mal el picante grábate a fuego estas palabras en tu cerebro: MAI PED KRAB (sin picante, por favor) y úsalas cada vez que hagas tu pedido.
Disfruta del viaje!!!!
lunes, 28 de enero de 2013
¿POR DONDE EMPIEZO EN SIAM?
Los intereses de los viajeros son tan variados como las propias personas. Por ello se hace muy difícil aconsejar lo que hacer y a donde ir en Tailandia, porque hay de todo!!!
Normalmente las grandes operadoras tienen una oferta que se ciñe a pasar unos días en Bangkok, otro tramo en el norte (Triángulo de oro), y otro tramo en las playas del sur (casi siempre Pukhet). Suelen ser paquetes de viajes de 12-15 días.
No cabe duda de que todos esos lugares ofrecen al visitante experiencias y parajes asombrosos y muy atractivos. Pero a mi entender, limitarse a eso es quedarse muy corto, tratándose de Tailandia. Si lo que te gusta es andar por sitios no muy trillados por la industria turística, donde la gente y el entorno conserva aún mucha de la autenticidad que el turismo masivo siempre resta a los lugares donde se aposenta, entonces yo te recomendaría que te salieses de esas rutas y te adentraras en el proceloso mundo de Isaan.
Isaan es una región que abarca todo el nordeste del pais, y que, puestos a hacer comparaciones, yo la rebautizo como la Andalucía de Tailandia. ¿porqué?...
La cultura andaluza es de largo la más asentada en el imaginario colectivo de los turistas que nos visitan. Los tópicos de toros, flamenco, sangría y castañuelas siguen siendo referentes cuando le preguntas a un foraneo sobre la idea que tiene de España. Pues Isaan es de donde provienen la mayoría de referencias culturales que tenemos los occidentales de Tailandia, aunque curiosamente, es el área donde menos occidentales vas a encontrar en el pais.
Pero si lo que quieres realmente es encontrate de bruces con la cultura REAL Tailandesa, Isaan es tu destino.
Viajar por Isaan no siempre es fácil. La barrera idiomática en ocasiones se antoja insalvable, porque a diferencia de los grandes destinos turísticos de Siam, en Isaan apenas encontrarás a nadie que hable inglés, ni siquiera en los hoteles. Pero actualmente, gracias a los dispositivos como smartphones y tablets, la cosa se pone mucho más accesible. Hay cientos de aplicaciones muy completas que te ayudan a pulverizar las dificultades de una lengua ininteligible para nosotros.
Los transportes en Isaan y la oferta alojativa, no obstante, están sorprendentemente bien y, sobre todo, muy baratos. Buenas carreteras, buenos autobuses, y hoteles muy asequibles, límpios y cómodos, aunque orientados a un turismo interno o de negocios. Puedes encontrar fácilmente habitaciones en hoteles de 3 estrellas limpios y con multitud de sercicios por una media de entre 15 - 20€ por noche. Quizás tengas que entenderte por signos con el recepcionista, pero al final, siempre se consigue.
Una ruta que suelo recomendar es :
Salir de Bkk hacia Korat, parando en el parque nacional de Khao Jay, el mayor del reino y que bien merece un par de días para observar naturaleza y fauna. Continuar hacia Surin, Burirum, Si Saket y Ubon Ratchatani, que ya está haciendo frontera con Camboya. Y ya puestos, entrar al pais vecino para admirar los incomparables templos de Angkor.
Ni que decir tiene que todas estas ciudades son aledañas a cientos de lugares majestuosos y altamente recomendables. La lista de atractivos es inagotable, de modo que lo mejor es que le des un click al AroundMe o al WikiAround de tu dispositivo, para que tengas un listado de opciones que visitar en cada ciudad en función de tus intereses.
Lo que sí puedo segurarte es que una vez has pateado Isaan, comido su comida, fotografiado sus paisajes y te has empapado de su cultura, Tailandia cobra una nueva dimensión que va mucho más allá de playas, templos y paseos en elefante.
Normalmente las grandes operadoras tienen una oferta que se ciñe a pasar unos días en Bangkok, otro tramo en el norte (Triángulo de oro), y otro tramo en las playas del sur (casi siempre Pukhet). Suelen ser paquetes de viajes de 12-15 días.
No cabe duda de que todos esos lugares ofrecen al visitante experiencias y parajes asombrosos y muy atractivos. Pero a mi entender, limitarse a eso es quedarse muy corto, tratándose de Tailandia. Si lo que te gusta es andar por sitios no muy trillados por la industria turística, donde la gente y el entorno conserva aún mucha de la autenticidad que el turismo masivo siempre resta a los lugares donde se aposenta, entonces yo te recomendaría que te salieses de esas rutas y te adentraras en el proceloso mundo de Isaan.
Isaan es una región que abarca todo el nordeste del pais, y que, puestos a hacer comparaciones, yo la rebautizo como la Andalucía de Tailandia. ¿porqué?...
La cultura andaluza es de largo la más asentada en el imaginario colectivo de los turistas que nos visitan. Los tópicos de toros, flamenco, sangría y castañuelas siguen siendo referentes cuando le preguntas a un foraneo sobre la idea que tiene de España. Pues Isaan es de donde provienen la mayoría de referencias culturales que tenemos los occidentales de Tailandia, aunque curiosamente, es el área donde menos occidentales vas a encontrar en el pais.
Pero si lo que quieres realmente es encontrate de bruces con la cultura REAL Tailandesa, Isaan es tu destino.
Viajar por Isaan no siempre es fácil. La barrera idiomática en ocasiones se antoja insalvable, porque a diferencia de los grandes destinos turísticos de Siam, en Isaan apenas encontrarás a nadie que hable inglés, ni siquiera en los hoteles. Pero actualmente, gracias a los dispositivos como smartphones y tablets, la cosa se pone mucho más accesible. Hay cientos de aplicaciones muy completas que te ayudan a pulverizar las dificultades de una lengua ininteligible para nosotros.
Los transportes en Isaan y la oferta alojativa, no obstante, están sorprendentemente bien y, sobre todo, muy baratos. Buenas carreteras, buenos autobuses, y hoteles muy asequibles, límpios y cómodos, aunque orientados a un turismo interno o de negocios. Puedes encontrar fácilmente habitaciones en hoteles de 3 estrellas limpios y con multitud de sercicios por una media de entre 15 - 20€ por noche. Quizás tengas que entenderte por signos con el recepcionista, pero al final, siempre se consigue.
Una ruta que suelo recomendar es :
Salir de Bkk hacia Korat, parando en el parque nacional de Khao Jay, el mayor del reino y que bien merece un par de días para observar naturaleza y fauna. Continuar hacia Surin, Burirum, Si Saket y Ubon Ratchatani, que ya está haciendo frontera con Camboya. Y ya puestos, entrar al pais vecino para admirar los incomparables templos de Angkor.
Ni que decir tiene que todas estas ciudades son aledañas a cientos de lugares majestuosos y altamente recomendables. La lista de atractivos es inagotable, de modo que lo mejor es que le des un click al AroundMe o al WikiAround de tu dispositivo, para que tengas un listado de opciones que visitar en cada ciudad en función de tus intereses.
Lo que sí puedo segurarte es que una vez has pateado Isaan, comido su comida, fotografiado sus paisajes y te has empapado de su cultura, Tailandia cobra una nueva dimensión que va mucho más allá de playas, templos y paseos en elefante.
jueves, 24 de enero de 2013
UN CHILI EN EL PALADAR
El que haya probado comida Tailandesa en un restaurante occidental puede haber tenido una pequeña aproximación, muy pequeña, al mundo de nuevos sabores que los Tais tienen en su cocina. Pero hasta que no pones un pié en Tailandia, y comes en lugares donde comen los Tais, los lugares de cada día, los habituales en su rutina, no entiendes realmente que el choque cultural empieza por el estómago.
Podrán contarte maravillas de la gastronomía Tailandesa. Que si la mezcla de sabores....que si la combinación de dulce, salado, amargo y ácido....que si lo saludable de apenas usar aceites y la gran cantidad de verduras... Pero lo que de verdad impacta de la comida Tai auténtica la primera vez que la pruebas es que PICA. Y no un poco. MUCHO.
Sácate de la cabeza que la comida mexicana es picante. O que los currys hindús son fuertes. O que el mojo canario es una salsa para estómagos endurecidos. No entenderás el alcance de una guindilla en tu paladar hasta que pises el reino de Siam, y lamentablemente, al principio, todos los platos te sabrán igual, ya sean de carne o de pescado. Lo único que sentirás será un fuerte ardor en tu boca que te va a impedir apreciar matices de ninguna clase.
El milagro obra cuando al cabo de un tiempo, tus papilas gustativas dejan de sentirse irritadas y empiezas a saborear, poco a poco, las sutiles y delicadas fragancias que los Tailandeses ponen siempre en cada uno de sus platos. Pero necesitarás precisamente eso: tiempo.
Me gusta comparar la exquisitez y excelencia de la comida Tai, con la primorosa presentación de los platos japoneses. Éstos últimos convierten cada plato en una obra de arte plástica. Los primeros convierten el sentido del gusto en el protagonista de la ocasión.
El siguiente choque cultural gastronómico viene por los horarios. Deja atrás tu rutina de desayuno-almuerzo-cena. Los Tais comen a cualquier hora del día, y su único baremo es "tengo hambre, tengo tiempo, luego como". Y cuando te levantes por la mañana y tu estómago te reclame a gritos café y donuts, prepárate para que te pongan delante un cuenco con arroz y pollo salteado con miles de especias y mucho chili.
Olvídate también de aperitivo, primer plato, segundo plato y postre. Allí viene todo junto a la mesa y te verás picoteando un pad Tai, dando un bocado a un pescado de rio, o juntando en los carrillos una costilla de cerdo a la vez que sorbes un poco de sopa de pollo en leche de coco.
Puede parecer demencial, pero cuando te acostumbras, luego cuesta volver a una dieta mediterranea ordenada en tiempo y forma.
Y sobre todo un buen consejo: no seas remilgado ni asustadizo, y ataca sin complejos los puestos de comida callejera. Pocas oportunidades tendrás en la vida de comer cosas tan sabrosas y ricas como lo que te ofrezcan en cualquier acera de bangkok, aunque a nuestro occidental entender se tengan sospechas de la salubridad del chiringuito en cuestión, lo cierto es que la calidad, abundancia y precios de los puestos callejeros convierten a los restaurantes en un lujo esporádico del que puedes prescindir totalmente si tu presupuesto de viaje es ajustado.
Podrán contarte maravillas de la gastronomía Tailandesa. Que si la mezcla de sabores....que si la combinación de dulce, salado, amargo y ácido....que si lo saludable de apenas usar aceites y la gran cantidad de verduras... Pero lo que de verdad impacta de la comida Tai auténtica la primera vez que la pruebas es que PICA. Y no un poco. MUCHO.
Sácate de la cabeza que la comida mexicana es picante. O que los currys hindús son fuertes. O que el mojo canario es una salsa para estómagos endurecidos. No entenderás el alcance de una guindilla en tu paladar hasta que pises el reino de Siam, y lamentablemente, al principio, todos los platos te sabrán igual, ya sean de carne o de pescado. Lo único que sentirás será un fuerte ardor en tu boca que te va a impedir apreciar matices de ninguna clase.
El milagro obra cuando al cabo de un tiempo, tus papilas gustativas dejan de sentirse irritadas y empiezas a saborear, poco a poco, las sutiles y delicadas fragancias que los Tailandeses ponen siempre en cada uno de sus platos. Pero necesitarás precisamente eso: tiempo.
Me gusta comparar la exquisitez y excelencia de la comida Tai, con la primorosa presentación de los platos japoneses. Éstos últimos convierten cada plato en una obra de arte plástica. Los primeros convierten el sentido del gusto en el protagonista de la ocasión.
El siguiente choque cultural gastronómico viene por los horarios. Deja atrás tu rutina de desayuno-almuerzo-cena. Los Tais comen a cualquier hora del día, y su único baremo es "tengo hambre, tengo tiempo, luego como". Y cuando te levantes por la mañana y tu estómago te reclame a gritos café y donuts, prepárate para que te pongan delante un cuenco con arroz y pollo salteado con miles de especias y mucho chili.
Olvídate también de aperitivo, primer plato, segundo plato y postre. Allí viene todo junto a la mesa y te verás picoteando un pad Tai, dando un bocado a un pescado de rio, o juntando en los carrillos una costilla de cerdo a la vez que sorbes un poco de sopa de pollo en leche de coco.
Puede parecer demencial, pero cuando te acostumbras, luego cuesta volver a una dieta mediterranea ordenada en tiempo y forma.
Y sobre todo un buen consejo: no seas remilgado ni asustadizo, y ataca sin complejos los puestos de comida callejera. Pocas oportunidades tendrás en la vida de comer cosas tan sabrosas y ricas como lo que te ofrezcan en cualquier acera de bangkok, aunque a nuestro occidental entender se tengan sospechas de la salubridad del chiringuito en cuestión, lo cierto es que la calidad, abundancia y precios de los puestos callejeros convierten a los restaurantes en un lujo esporádico del que puedes prescindir totalmente si tu presupuesto de viaje es ajustado.
miércoles, 23 de enero de 2013
Arrancamos hacia el reino de Siam
A menudo los que me conocen me preguntan porqué Tailandia me ha atrapado de la manera en que lo ha hecho, y mi respuesta siempre se diluye en cientos de motivos que soy incapaz de resumir en uno sólo. Y es que Tailandia no puede ceñirse a una palabra de nuestro rico y complejo idioma. Es necesario recurrir a complicadas combinaciones léxicas para intentar aproximarse, sin éxito, a las sensaciones que ese pais y sus gentes son capaces de generar en una persona.
En este blog trataré de ir desgranando poco a poco y con detalle desde las cosas más llamativas a las aparentemente más anodinas, y que en su conjunto, hacen que Tailandia sea sin lugar a dudas, el pedacito de mundo que me robó el alma y le dió realidad a mis sueños de trotamundos. Pero daré unas pequeñas pinceladas en el intento de proyectar este deseo de compartir y, si se puede, contagiar mi entusiasmo por el pais a quienes se sientan atraidos por él.
Me gusta el color de Tailandia. Pocos paises he visto con una luminosidad tan aplastante y un colorido tan abrumador. Desde su megalópolis Bangkok hasta las rutas más alejadas de los circuitos turísticos, Tailandia literalmente brilla para los ojos de un occidental acostumbrado al gris plomizo de nuestros desarrollados paises. Sólo estar allí, con los ojos abiertos viendo la vida funcionar, se convierte en un empacho de ánimo capaz de alejar fantasmas, rutinas y preocupaciones.
Me gusta hablar con sus gentes. Sin pretender idealizarlos, me resultan mucho más abiertos y acogedores y, sobre todo, sin el increible ego que parece haberse instalado en nuestro mundo occidental. Su conciencia de grupo prima sobre el individuo. El respeto a los mayores, las palabras corteses, los gestos de amabilidad se suceden en un mundo en el que esa deferencia hacia el prójimo llega a producirnos verguenza propia y envidia ajena. Vayas donde vayas, mires donde mires, siempre cruzas tus ojos con alguien que te regala una sonrisa. Completamente gratis.
Nunca olvidaré la sensación de estupefacción que se me quedó en el cuerpo la primera vez que me vi atrapado en uno de los habituales atascos de Bangkok. Estupefacción producida por el silencio y la calma en una situación en la que en mi mundo se asocia a bocinas insistentes, gritos e insultos. Pero en Bangkok no esperes ver a un conductor comportándose groseramente con otro ni un concierto de insultantes claxons. Allí se lo toman con calma. "mai pen rai" dicen.
Bangkok nunca duerme. Ni siquiera reposa. Bulle constantemente, y cuando un viajero con los horarios trastocados y un jet lag agobiante le hacen estar completamente desvelado a las 3 de la mañana, sólo tiene que bajar a la calle, y la diferencia con el día sólo será horaria, porque la actividad se mantiene. Mercados, puestos callejeros, tiendas, bares, restaurantes...no tendrás problemas en encontrar todo eso sea la hora que sea.
Contrastes que te desorientan en una megaurbe donde un rascacielos de cristal comparte esquina con chamizos de madera o donde un restaurante de lujo compite por los clientes con un puesto de noodles ambulante, barato y sabroso.
Desde la monumentalidad más barroca hasta la sencillez más extrema, Tailandia nunca deja de sorprender.
Y espero, poco a poco, poder ir reflejándolo en esta pantalla. Tal como lo veo. Tal como lo siento.
A ver si soy capaz....
En este blog trataré de ir desgranando poco a poco y con detalle desde las cosas más llamativas a las aparentemente más anodinas, y que en su conjunto, hacen que Tailandia sea sin lugar a dudas, el pedacito de mundo que me robó el alma y le dió realidad a mis sueños de trotamundos. Pero daré unas pequeñas pinceladas en el intento de proyectar este deseo de compartir y, si se puede, contagiar mi entusiasmo por el pais a quienes se sientan atraidos por él.
Me gusta el color de Tailandia. Pocos paises he visto con una luminosidad tan aplastante y un colorido tan abrumador. Desde su megalópolis Bangkok hasta las rutas más alejadas de los circuitos turísticos, Tailandia literalmente brilla para los ojos de un occidental acostumbrado al gris plomizo de nuestros desarrollados paises. Sólo estar allí, con los ojos abiertos viendo la vida funcionar, se convierte en un empacho de ánimo capaz de alejar fantasmas, rutinas y preocupaciones.
Me gusta hablar con sus gentes. Sin pretender idealizarlos, me resultan mucho más abiertos y acogedores y, sobre todo, sin el increible ego que parece haberse instalado en nuestro mundo occidental. Su conciencia de grupo prima sobre el individuo. El respeto a los mayores, las palabras corteses, los gestos de amabilidad se suceden en un mundo en el que esa deferencia hacia el prójimo llega a producirnos verguenza propia y envidia ajena. Vayas donde vayas, mires donde mires, siempre cruzas tus ojos con alguien que te regala una sonrisa. Completamente gratis.
Nunca olvidaré la sensación de estupefacción que se me quedó en el cuerpo la primera vez que me vi atrapado en uno de los habituales atascos de Bangkok. Estupefacción producida por el silencio y la calma en una situación en la que en mi mundo se asocia a bocinas insistentes, gritos e insultos. Pero en Bangkok no esperes ver a un conductor comportándose groseramente con otro ni un concierto de insultantes claxons. Allí se lo toman con calma. "mai pen rai" dicen.
Bangkok nunca duerme. Ni siquiera reposa. Bulle constantemente, y cuando un viajero con los horarios trastocados y un jet lag agobiante le hacen estar completamente desvelado a las 3 de la mañana, sólo tiene que bajar a la calle, y la diferencia con el día sólo será horaria, porque la actividad se mantiene. Mercados, puestos callejeros, tiendas, bares, restaurantes...no tendrás problemas en encontrar todo eso sea la hora que sea.
Contrastes que te desorientan en una megaurbe donde un rascacielos de cristal comparte esquina con chamizos de madera o donde un restaurante de lujo compite por los clientes con un puesto de noodles ambulante, barato y sabroso.
Desde la monumentalidad más barroca hasta la sencillez más extrema, Tailandia nunca deja de sorprender.
Y espero, poco a poco, poder ir reflejándolo en esta pantalla. Tal como lo veo. Tal como lo siento.
A ver si soy capaz....
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)






